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Las aventuras de Sherlock Holmes

Los primeros relatos cortos del detective

Escándalo en Bohemia

A Scandal in Bohemia. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, julio de 1891.

El relato comienza con una reflexión de doctor Watson sobre una mujer de extraordinaria belleza y singular inteligencia: Irene Adler. La única antagonista por la que Holmes sentía admiración y, según Watson, la única mujer por la que el misógino Holmes hubiese sido capaz de sentir algo parecido al amor. Sherlock la llama “la mujer”. Nos sitúa Watson en el 20 de mayo de 1887. Ese día, de regreso de atender a un paciente, Watson decide visitar a Sherlock Holmes, del que hace tiempo sólo sabe por la prensa. Tras una maligna broma sobre el incremento de peso del doctor Watson, Holmes le anuncia la visita de un misterioso personaje, que se presenta enmascarado y bajo el título de conde Von Kramm. Pero no hay máscara que se resista a Holmes, que descubre inmediatamente a Wilhelm Gottsreich Sigismond von Ormstein, gran duque de Cassel-Falstein y rey heredero de Bohemia. Holmes debe recuperar una fotografía que compromete al monarca y pone en peligro su matrimonio con la segunda hija del rey de Escandinavia.

Los mejores planes de Sherlock Holmes fueron arruinados por el ingenio de una mujer.

Doctor Watson

Escándalo en Bohemia

En esta ocasión, el destino coloca a Holmes frente a un rival de su categoría. Deberá enfrentarse a Irene Adler, bellísima e inteligente mujer cuya profesión de cantante de ópera encubre a una aventurera internacional extremadamente hábil, que ganará la partida al mismísimo Sherlock Holmes. Una vez más, Holmes sorprende a Watson con su habilidad para disfrazarse, en ese caso, de mozo de cuadra. Escándalo en Bohemia se ha convertido en uno de los relatos más famosos de Conan Doyle, precisamente por ser su protagonista una mujer, que se burla hábilmente del genial detective. A pesar de la pobre opinión que Holmes tenía sobre las mujeres, la aventura dejó en él un recuerdo imborrable.

La liga de los pelirrojos

The Red-Headed League. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, agosto de 1891.

En The Red-Headed League (La liga de los pelorrojos), Watson sitúa la acción el 9 de octubre de 1890. En esta ocasión, la aventura comienza de inmediato, cuando el doctor Watson visita a Sherlock Holmes y lo encuentra en compañía de un prestamista llamado Jabez Wilson. Pero, si extraño es el personaje, más lo es el motivo de su visita al 221 de Baker Street. Una rara asociación, fundada por el excéntrico millonario Ezekiah Hopkins y denominada “Liga de los pelirrojos”, había contratado a Jabez Wilson para realizar un fácil y cómodo trabajo, extraordinariamente bien pagado, por el solo hecho de poseer una hermosa cabellera de color rojo fuego. El siempre eficaz Sherlock Holmes soluciona el insólito caso con la habilidad y la rapidez que le son habituales. Holmes desbarata un importante robo a un banco, en el que está implicado John Clay, uno de los criminales más terribles de Inglaterra, hijo de un duque y emparentado con la familia real.

Un caso de identidad

A Case of Identity. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, septiembre de 1891.

Mary Sutherland, la protegonista de A Case of Identity (Un caso de identidad), acude desolada buscando la ayuda del detective para que aclare la extraña desaparición de su prometido, Hosmer Angel, cuando se dirigía a la iglesia para casarse con ella. Holmes descubrirá un oscuro conflicto de intereses en el que están involucrados la madre de la joven y su padrastro, James Windibank. Nada puede hacer Holmes ante este “delito sin delito”, ni siquiera informar a Mary del rsultado de sus investigaciones, porque, como confiesa Watson: “Si le digo la verdad, no me creerá. Recuerde el viejo proverbio versa: «Mucho se arriesga el que roba su cría a una tigresa, pero más aún quien osa arrebatar a una mujer sus ilusiones.» Tiene tanto sentido Hafiz como Horacio, y el mismo conocimiento del mundo.”

El misterio del valle Boscombe

The Boscombe Valley Mystery. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, octubre de 1891.

Comienza este relato cuando Watson recibe un telegrama de Sherlock Holmes, mientras desayuna apaciblemente con la señora Watson. El texto dice: “¿Tiene usted dos días libres? Acabo de recibir un despacho del oeste de Inglaterra en relación con la tragedia del valle de Boscombe. Me encantaría llevarle. Aire y paisaje excelentes. Saldré de Paddington a las 11:15 h.

Watson parte con Holmes hacia el valle de Boscombe, una región cerca de Ross, en Herefordshire. A su llegada, el inspector Lestrade de Scotland Yard se encarga de ponerles en antecedentes de lo que, dentro de su miopía habitual, es un caso claro. El joven James ha asesinado a su padre, el granjero McCarthy. Aunque la culpabilidad del joven parece evidente, atendiendo a las súplicas de Alice Turner, hija del millonario John Turner e íntima amiga del joven, por caballerosidad, Lestrade ha solicitaado la presencia de Sherlock Holmes. Éste demostrará, una vez más, la ineficacia de los métodos policiales habituales. Gracias a su brillante actuación, saldrá a la luz un sórdido caso de chantaje y venganza, donde el auténtico criminal resultará ser la propia víctima.

Sherlock Holmes evitará que el joven inocente sea condenado, y ello sin necesidad de delatar al verdadero culpable, a punto ya de declarar ante la divina justicia; de este modo, acallará un escándalo que hubiera afectado a personas inocentes. El relato finaliza con un voto por la felicidad de los jóvenes, ignorantes de las sombras que oscurecen su pasado.

Las cinco semillas de naranja

The Five Orange Pips. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, noviembre de 1891.

The Five Orange Pips (Las cinco semillas de naranja) pertenece a las historias sólo aclaradas en parte por Sherlock Holmes, ya que, al menos en apariencia, los culpables sucumben, sin poder, por tanto, confirmar la teoría del detective. Watson sitúa este relato en 1887, aunque lo narra años después, con Holmes desaparecido y aparentemente muerto, cuando relee sus notas del período 1882 a 1890. La historia encuentra a Holmes y Watson instalados ante la chimenea del 221-B de Baker Street, en una desagradable tarde de lluvia, del recién estrenado otoño londinense.

Conan Doyle, para poder contar con la presencia de Watson en este caso, se ve obligado a enviar a la señora Watson a visitar a una tía suya.

Pero volvamos al principio. Durante la tormenta que azota Londres, llega a Baker Street el joven John Openshaw. El visitante está atemorizado por haber recibido cinco semillas de naranja, en un sobre con las iniciales KKK. También su padre, Joseph Openshaw, y su tío Elías habían recibido un envío similar días antes de que ambos perecieran víctimas de lo que, para la policía, parecían accidentes fortuitos. Basándose en el relato del joven y en el pasado de su tío Elías, Holmes sospecha que detrás de las siglas KKK se encuentra el Ku Klux Klan. Todo apunta hacia la terrible y sangrienta organización antibolicionista surgida tras el término de la guerra de Secesión americana. Desgraciadamente, el brillante Sherlock Holmes no podrá salvar la vida de su cliente ni atrapar a los asesinos, que mueren ahogados en el Atlántico. En este caso, Holmes se acusa a sí mismo de no haber empleado eficazmente la lógica, única llave que permite, una vez examinado un hecho, no solamente deducir las causas que lo han producido sino prever a tiempo los efectos que el mismo hecho desencadenará.

El hombre del labio torcido

The Man with the Twisted Lip. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, diciembre de 1891.

Este nuevo relato de la prolífica serie comienza con la descripción que hace el doctor Watson de su amigo Isa Whitney, adicto al opio. Una noche de junio de 1889, Watson tiene que ir a buscar a Whitney a un sórdido fumadero de los barrios bajos londinenses, a instancias de su desgraciada esposa. Para su sorpresa, allí se encuentra a Holmes, y lo que parecía que iba a ser una historia sobre el mundo del opio y sus lacras da un giro total. Watson se une de buen grado a la investigación que está realizando Holmes, limitándose a enviar una nota a su esposa.

Curiosamente, al principio del relato la señora Watson se equivoca y se refiere a su marido como James en lugar de John.

Tras su encuentro, Holmes conduce a Watson a las cercanías de Lee, en el condado de Kent. En el trayecto le explica que el matrimonio Saint Clair vivía felizmente en The Cedars, una lujosa mansión. La desaparición del marido, Neville Saint Clair, en misteriosas circunstancias, ha conducido a Holmes al sórdido antro donde le ha encontrado Watson. Según parece, Saint Clair ha sido asesinado por Hugh Boone, un mendigo cuyo labio retorcido le da un sinisestro aspecto. Todas las pruebas acusan al mendigo, que ya ha sido encarcelado. Pero la llegada de un mensaje junto con el anillo de Saint Clair hace cambiar totalmente las expectativas. Holmes, tras una de sus habituales noches en vela, logra resolver felizmente el caso de un hombre que descubrió que era más rentable fingirse un mensigo que trabajar en su profesión de periodista.

El carbunclo azul

The Blue Carbuncle. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, enero de 1892.

En octubre de 1892, Conan Doyle presentó a sus editores una nueva aventura de Sherlock Holmes titulada The Adventure of the Blue Carbuncle (El carbunclo azul).

Un 27 de diciembre, Watson se acerca al 221 de Baker Street para felicitar las Navidades a su inseparable Holmes. Al llegar, lo encuentra analizando un bombín en lamentable estado, que el inspector Peterson de Scotland Yard le ha llevado. Tanto el sombrero como una oca de buen tamaño proceden de un incidente callejero, en el curso del cual el propietario acabó huyendo. La oca llevaba una tarjeta, que indiceba que era para la señora de Henry Baker, y el sombrero llevaba las iniciales H.B. Ante la dificultad de encontrar al propietario, en una ciudad con tantos Baker, Peterson se lleva la oca con destino a la cocina de su casa, y Holmes se entretiene estudiando el sombrero.

De pronto, la puerta se abre y el inspector Peterson, demudado, irrumpe en la habitación. Al sacar las vísceras del animal, su esposa ha encontrado una piedra preciosa: un maravilloso carbunclo azul. Se trata de una famosísima piedra, de valor incalculable y fama legendaria, robada tres días antes de Navidad a la condesa de Morcar, en el hotel Cosmopolitan. El inspector Bradstreet de Scotland Yard, que investiga el robo, ha detenido a un fontanero llamado John Horner, que había realizado un arreglo en el baño de la condesa. Pero en las historias de Sherlock Holmes nada es lo que parece. Tras seguir hábilmente la pista del ganso por un Londres en plenas fiestas, Holmes descubre al verdadero culpable. Una vez más queda demostrado que el espíritu de la Navidad hace mella en todos, incluso en Sherlock Holmes, cuando el detective permite huir al culpable.

La banda de lunares

The Speckled Band. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, febrero de 1892.

Inmediatamente después de The Adventure of the Blue Carbuncle, Conan Doyle escribió otro relato de Sherlock Holmes titulado The Adventure of the Speckled Band (La banda de lunares). Posteriormente, Doyle reveló que creía que ésta era la mejor historia de Holmes. Doyle escribió y produjo una obra basada en la historia. Fue estrenada en el Teatro Adelphi, en Londres, en Junio de 1910.

En esta ocasión, Watson nos traslada a su época de soltero, cuando compartía con Sherlock Holmes las habitaciones del 221 de Baker Street, después de su primera aventura, Estudio en Escarlata, y antes de El Signo de los Cuatro.

Una mañana de abril de 1883, Holmes y Watson reciben la visita de Helen Stoner, una atemorizada joven que les cuenta una tragedia. Su hermana ha muerto en extrañas circunstancias y aunque la prudencia le impide acusar abiertamente a su padrastro, el doctor Roylott, da a entender que esto es lo que cree, y añade que teme seriamente por su vida.

Tras la inesperada visita del violento Grimesby Roylott, Holmes y Watson se trasladan a Stoke Moran, la residencia de Helen, donde descubren y malogran el plan de su malvado padrastro, dispuesto a matar a la joven igual que hiciera con su hermana. Pero en su pecado encuentra el castigo, gracias a la aparición de una inteligente serpiente que, por cierto, ha derramado ingentes cantidades de tinta, pues en los círculos de seguidores de Holmes se discutiría años más tarde si, inconscientemente, Conan Doyle especulaba sobre la sexualidad de Holmes o sobre la suya propia. Resulta más atinado pensar que, simplemente, le pareció interesante utilizar al peligroso reptil como un elemento más de la acción.

El dedo pulgar del ingeniero

The Adventure of the Engineer’s Thumb. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, marzo de 1892.

Un ingeniero, llamado Victor Hatherley, dio lugar a la aventura de Sherlock Holmes titulada The Adventure of the Engineer’s Thumb (El dedo pulgar del ingeniero). El relato tiene lugar en 1889. El doctor Watson acaba de casarse, ha abandonado Baker Street, y se dedica al libre ejercicio de su profesión. Al tener su consulta cerca de la estación de Paddington, atiende a muchos empleados de los ferrocarriles. Uno de éstos, una mañana de verano, trae a su consulta a un curioso paciente, así descrito por el doctor Watson: “Entré en mi consultorio, y me encontré con un caballero que estaba sentado junto a la mesa. Iba modestamente vestido con un traje de mezclilla, y había dejado su gorra sobre mis libros. Tenía envuelta una de sus manos en un pañuelo, en el que se veían manchas de sangre por todas partes. Era joven, de no más de veinticinco años, según mi cálculo, y tenía el rostro muy varonil; pero estaba muy pálido…” Cuando Watson se entera de que no se trata de un accidente, recurre a su amigo Holmes, que le pide un relato completo.

Victor Hatherley es un joven y emprendedor ingeniero hidráulico, que a la muerte de su padre se ha instalado por su cuenta, sin demasiado éxito. Un tanto desesperado y a punto de tirar la toalla, aparece un extraño individuo que se presenta como el coronel Lysander Stark y le hace una sorprendente proposición. Debe viajar esa misma noche a Berkshire, para revisar una prensa hidráulica y a cambio recibirá cincuenta guineas. A pesar de las dudas que le ofrecen el aspecto del coronel y las intenciones que en él adivina, tentado por su oferta, la acepta. Su decisión le obliga a protagonizar una rocambolesca aventura, en la que pierde un pulgar y está a punto de perder la vida. Holmes se hace cargo de la situación y, una vezmás, deja asombrados a Watson y al inspector Bradstreet de Scotland Yard, por la rapidez con que resuelve el caso. Pero demasiado tarde, ya que los malhechores han escapado. Por desgracia, el lector se pierde un hipotético y apasionante enfrentamiento entre el malvado Fritz -el falso coronel Stark- y Sherlock Holmes. Al final, el ingeniero se lamenta ante un eufórico Holmes: “–He perdido mi dedo pulgar y he perdido mis cincuenta guineas de honorarios. ¿y qué he ganado? –Experiencia -le dijo Holmes echándose a reír-. La experiencia puede tener para usted un valor indirecto. no debe sino ponerla en palabras para ganar por todo el resto de su vida fama de excelente compañero.”

El aristócrata solterón

The Noble Bachelor. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, abril de 1892.

Sherlock Holmes puede ser tildado de amable, cariñoso y hasta condescendiente con sus clientes, pero, desde luego, no tolera la más mínima salida de tono. Así, cuando Lord Robert Walsingham de Vere St. Simon visita a Holmes, asistimos a un divertido diálogo:

–Tengo entendido que usted ha llevado ya adelante varios casos delicados por el estilo de éste, señor, aunque presumo que pertenecerían a personas de distinta clase social.
–En efecto, voy descendiendo.
–¿Cómo dice?
–Mi último cliente de esta clase fue un rey.
–¡Oh!, ¿de veras? No sabía nada. ¿Y qué rey?
–El rey de Escandinavia.
–¡Cómo! ¿Desapareció su esposa?
–Como usted comprenderá -le djo con suavidad Holmes-, yo hago extensiva a los asuntos de mis demás clientes la misma reserva que le prometo a usted en los suyos.

Watson, testigo presencial, no describe la cara del estirado Lord St. Simon, pero, desde luego, debía traslucir su perplejidad.

The Adventure of the Noble Bachelor (El Aristócrata Solterón), a la que pertenece el diálogo anterior, relata el caso de la extraña desaparición de la rica heredera Hatty Doran. Hija única del multimillonario Aloysius Doran, se ha esfumado tras su matrimonio con el citado Lord St. Simon, segundo hijo del duque de Balmoral y perteneciente a la más rancia aristocracia de Inglaterra. A pesar de la poca simpatía que inspira a Holmes el estirado personaje, el caso le interesa, y se hace cargo de él. Como es habitual, resuelve brillante y rápidamente el caso.

El supuesto asesinato, en el que está implicada Flora Millar, una antigua “amiga íntima” de Lord St. Simon, se convierte en una romántica aventura en la que, finalmente, vence el amor. El aristócrata se siente humillado, la novia feliz, y el inepto inspector Lestrade de Scotland Yard, una vez más, queda confuso y aturdido ante la probada eficacia del genial Sherlock Holmes.

La diadema de berilos

The Beryl Coronet. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, mayo de 1892.

La trama se basa en el robo de una fabulosa diadema de 39 berilos montados en oro, perteneciente a la real casa. La joya une a su incalculable valor material el hecho de ser una de las joyas más famosas del tesoro real y uno de los bienes más preciados del Imperio. La historia comienza cuando un distinguido caballero llega, sin avisar, al apartamento B del 221 de Baker Street. Con aspecto alterado, se presenta como Alexander Holder, el socio de más edad de Holder & Stevenson, una de las instituciones bancarias más sólidas y de mayor prestigio en el Londres de la época. Su relato nos traslada a su banco, dnde un miembro de la familia real -sin decirlo, da a entender que puede tratarse del príncipe de Gales- solicita a Holder un préstamo de cincuenta mil libras durante unos días, y en prueba de garantía ofrece la famosa diadema de berilo.

–Una de las joyas más preciadas del Imperio- exclama el banquero. La transacción se efectúa, y el banquero, para mayor seguridad, se lleva la joya a su casa donde, tras un incidente, desaparece una parte de la diadema, que contiene tres de las irremplazables piedras preciosas. Todo apunta al irresponsable y calavera hijo del banquero, que es encarcelado. Pero los berilos no aparecen y el banquero, desesperado, acude a casa de Sherlock Holmes. Tras una exhaustiva investigación, Holmes une las piezas del rompecabezas, encuentra a los verdaderos culpables y recupera los famosos berilos. La gran duda del relato es si para evitar el escándalo, teniendo en cuenta la importancia de las personas implicadas, quedan libres de castigo los autores del delito.

–Una persona que ha ahorrado a Inglaterra un gran escándalo público- dice de Holmes el banquero al final del relato.

El misterio de Copper Beeches

The Copper Beeches. Arthur Conan Doyle. The Strand Magazine, junio de 1892.

A un misógino como Sherlock Holmes puede parecerle que, resolver determinados casos, como el de Violet Hunter, tendría que resultarle aburrido cuando no molesto. Pero Holmes es un gran profesional, y cuando se hace cargo de un caso pone todo su interés y capacidad en su resolución. Aunque, como dice Watson en el caso de la pobre Violet: “Mi amigo Holmes, con gran desencanto mío, no volvió a mostrar ningún interés por Violet Hunter, una vez que la joven dejó de ser el punto central de uno de sus problemas”. Lo cual no es completamente cierto, ya que, años más tarde, Sherlock Holmes la menciona en The Adventure of the Creeping Man (El hombre que trepaba), perteneciente a The Case-Book of Sherlock Holmes.

Pero volvamos al relato. Sherlock Holmes y el doctor Watson se encuentran charlando una fría mañana de primavera, después del desayuno, y Holmes se lamenta de que los criminales han perdido audacia y originalidad. Dice literalmente: “En cuanto a mi pequeño consultorio, parece que está degenerando en una agencia de recuperación de lápices perdidos y de consejos a jovencitas de internados escolares. Creo que, al fin, he tocado fondo”.

Holmes muestra a Watson una carta que le envía una tal señorita Hunter en la que pide que le aconseje si debe aceptar un empleo de niñera. Watson intenta consolarle diciéndole que las cosas muchas veces no son lo que parecen, y en ese momento anuncian a la señorita Violet Hunter. Contra todo pronóstico, la joven le gusta a Holmes, ya que detesta los fingimientos y le agrada la gente clara y decidida. Acepta el caso, y así se inicia The Adventure of the Copper Beeches, que en España se tituló La Aventura de la finca de Copper Beeches.

La señorita Hunter está asustada. Niñera de profesión, tras quedarse sin empleo al abandonar Inglaterra la familia del coronel Spence Munro para la que ha trabajado durante cinco años, recibe una sospechosa oferta. El señor Rucastle habita, con su mujer y su hijo, en una finca, llamada Copper Beeches, en el corazón de Hampshire. Hasta ahí todo resulta normal. Pero Rucastle está dispuesto a pagarle tres veces lo que gana normalmente, por ocuparse de su salvaje hijo y, además -y aquí empiezan los problemas- por satisfacer algunos caprichos de su mujer, tales como cortarse el pelo y ponerse los vestidos que ella le indique. Holmes no ve claro el asunto, y le indica a la muchacha, a la que tienta sobremanera la excelente paga prometida, que no dude en avisarle a la menor sospecha de que corre algún peligro.

Transcurren quince días, y llega un telegrama que pone de inmediato en acción a nuestros dos amigos. Holmes resolverá el caso con su habitual elegancia, y el malvado Rucastle, que mantenía prisionera a su propia hija, recibirá un merecido castigo. La desgraciada señorita Rucastle inicia una nueva y feliz vida junto a su perseverante pretendiente, y Violet acaba dirigiendo un colegio privado en Walsall.