El Signo de los Cuatro
Título Original: The Sign of Four
Autor: Sir Arthur Conan Doyle
Fecha: Febrero de 1890
Editorial: Lippincott's Monthly Magazine
Idioma: Inglés
Notas: Tras la publicación, en 1887, de Estudio en Escarlata, el editor estadounidense J.B. Lippincot pidió a Conan Doyle una novela para publicarla en el "Lippincot Magazine". Así, The Sign of Four (El Signo de los Cuatro) apareció en febrero de 1890 y, un par de meses más tarde, Spencer Blackett la publicó en forma de libro. Mientras que la versión Británica fue vendida por 1 chelín, y la versión Americana por 25 céntimos, hoy en día las copias que quedan están valoradas en miles de dólares.
Esta segunda novela de Sherlock Holmes mantiene casi inmutable el esquema de la primera. En la introducción vemos que las sospechas del doctor Watson se confirman y nos presenta a Holmes coqueteando peligrosamente con la cocaína disuelta el 7%, para combatir la depresión que le produce la falta de alicientes que hagan trabajar su portentosa inteligencia. Un Holmes misógino y fatalista que no da a su vida más importancia que a un juego tentador. En esta primera parte, el único detective privado que tiene abierta consulta, como él mismo se define, da lecciones a un enfurruñado Watson sobre las diferencias entre observación y deducción. Una de ellas, relacionadas con el reloj de bolsillo de Watson, ha pasado a la galería de anécdotas famosas, que a los holmesianos les encanta divulgar. A continuación, la visita de una bella joven, Mary Morstan, rompe la monotonía con un relato que merecerá la atención de Holmes. Tras la misteriosa desaparición de su padre, Mary empezó a recibir, regularmente, unas valiosas perlas de un remitente desconocido. Después de un prolongado silencio, tan generoso personaje ha dado señales de vida y pretende que Mary se reúna con él esa misma noche. La joven, atemorizada, pide a Sherlock Holmes que le acompañe a la cita. Ambos amigos se pondrán a disposición de la bella joven, uno por diversión y el otro alcanzado por las flechas de Cupido.
El dadivoso desconocido resulta ser Thaddeus Sholto, hijo de un buen amigo del padre de Mary, el mayor John Sholto. Thaddeus y su hermano gemelo Bartholomew han buscado, durante seis largos años, un fabuloso tesoro que su padre escondió antes de morir. Por fin sus esfuerzos se han visto recompensados y han encontrado el tesoro que, siguiendo las voluntades de su padre, deben compartir con Mary. Ése es el motivo de que le hayan estado enviando las perlas, única prueba que poseían de la existencia del legado. El variopinto grupo, cuando llega a la residencia de los Sholto, descubre que Bartholomew ha sido asesinado y el tesoro robado. El responsable firma su autoría con el enigmático nombre de "El signo de los cuatro". Holmes inicia una minuciosa investigación que terminará con la detención del culpable y la pérdida del tesoro.
El peligroso asesino resulta ser Jonathan Small, un antiguo soldado que, durante el famoso motín de la India en julio de 1857, había robado un fabuloso tesoro junto con tres compinches sikhs. Detenidos más tarde los cuatro malhechores, fueron enviados a cumplir condena al presidio de las islas Andamán. Buscando la forma de huir, para poder disfrutar de sus riquezas, Small contó su secreto a dos oficiales de la guarnición. El capitán Morstan y el mayor Sholto habían traicionado a los cuator amigos, quedándose con el tesoro y abandonándolos a su suerte. Jonathan Small había logrado huir finalmente y vengarse, en nombre de los cuatro, de los dos oficiales.
Ante la inminencia de la detención, durante una espectacular persecución por el Támesis, Small arroja las joyas al agua, una por una. Watson, que había ocultado sus sentimientos a Mary, creyéndola inmensamente rica, decide declararse y es aceptado.
El hecho de que Conan Doyle case al doctor Watson tan pronto demuestra, una vez más, el escaso interés que le producían estas historias y el poco futuro que auguraba a las mismas. A partir de ese momento, el simpático doctor tendrá que buscarse mil excusas para abandonar su hogar siguiendo a Sherlock Holmes en sus diferentes aventuras.
En El Signo de los Cuatro, el doctor Watson hace una perfecta descripción de Sherlock Holmes investigando en el escenario del crimen: "Sacó su lupa y una cinta métrica y, de rodillas, recorrió la habitación midiendo, examinando, haciendo comparaciones, con su afilada nariz cerca del suelo y sus ojos brillantes como cuentas de abalorios que recordaban a los de un ave. Sus movimientos, rápidos y silenciosos, se parecían a los de un perro siguiendo el rastro." Watson se convertirá desde un principio en cómplice del lector, que compartirá con él las excitantes aventuras y confidencias del gran Holmes.
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